Mucho se ha hablado sobre las diferencias entre la educación virtual y la presencial. Hay quienes afirman que una es mejor que la otra o que, por el contrario, son prácticamente equivalentes. La verdad es que ambas posiciones tienen algo de razón y a continuación explico por qué.

Es difícil afirmar a priori que una modalidad es mejor que la otra ya que estaríamos generalizando. Todos hemos sido estudiantes en algún momento y seguramente hemos tenido excelentes clases presenciales, así como otras que no lo fueron tanto. Todos, desde el colegio, hemos tenido la suerte de contar con muy buenos profesores y hemos también sufrido alguno que otro docente aburrido o poco motivador. La verdad es que tanto la educación presencial como la virtual pueden ser excelentes si las clases son preparadas adecuadamente y están a cargo de un muy buen docente.

En UPN ponemos especial cuidado en el diseño de nuestros cursos virtuales, los cuales no son simples repositorios de documentos sino, por el contrario, entornos multimedia de fácil navegación que permiten al estudiante avanzar a su propio ritmo, proporcionándole retroalimentación oportuna y autoevaluaciones que le permiten comprobar sus conocimientos antes de avanzar al siguiente módulo. Además, cada curso virtual de UPN cuenta con un docente asignado que se encarga de acompañar a los estudiantes y de absolver todas sus dudas. Esto se da a través de los foros de discusión, la calificación y retroalimentación oportuna de tareas y trabajos, y la participación en videoconferencias semanales en las que los estudiantes pueden hacer preguntas al docente e interactuar con sus compañeros de clase en tiempo real.

Cabe resaltar que, a diferencia de una clase presencial, en la que por lo general encontramos estudiantes que siempre participan y otros que prefieren mantener un perfil más bajo, en los cursos virtuales de UPN todos los estudiantes deben participar e interactúan de manera individual con el docente. Más que una clase de treinta estudiantes, en la práctica funciona casi como treinta clases de un estudiante ya que se evalúa el aporte individual de cada participante, al igual que su interacción con sus compañeros.

Si bien el rol del docente es fundamental en un curso virtual de UPN, el rol del estudiante lo es más ya que es él, o ella, quien debe asumir personalmente su cuota de responsabilidad. Un estudiante de un curso virtual debe ser capaz de organizar sus tiempos a fin de revisar los contenidos, participar en los foros y desarrollar y entregar tareas y trabajos dentro de los plazos establecidos.

La educación virtual permite al estudiante elegir en qué lugar y momento estudiar. Puede acceder a su curso a través de un ordenador o dispositivo móvil, en su casa u oficina, o incluso mientras viaja de un lugar a otro. Sin embargo, esta flexibilidad no significa de ninguna manera que el nivel de exigencia sea menor o que los contenidos sean de menor calidad que los de un curso presencial. Ambas modalidades exigen al estudiante dedicación a fin de alcanzar los logros de aprendizaje propuestos. Para aprobar un curso virtual de UPN se requiere tener autodisciplina y la capacidad de organizarse a fin de cumplir con los plazos establecidos. Si un estudiante no entrega sus trabajos ni participa en los foros de discusión o videoconferencias, el docente no tendrá oportunidad de ayudarle a consolidar lo aprendido.

Te invito a asumir el reto de llevar un curso virtual en UPN y demostrar que puedes liderar tu propio proceso de aprendizaje.

*Este post es una colaboración de Fausto Puppo Perfumo, director de Educación Virtual de la Universidad Privada del Norte.

Fuente: http://blogs.upn.edu.pe/upn-virtual/2016/08/12/ventajas-y-retos-de-la-educacion-virtual/